Es hora
“Es hora de discutir una profunda reforma política y ver la exacta dimensión de la transparencia del sistema electoral argentino del cual algunos dudaban cuando perdían y están más seguros cuando ganan.”
Con estas palabras la Presidente de la Nación dejó claro, en Tucumán, al convocar al diálogo a todos los sectores protagónicos de la vida del país, que hace falta impulsar cambios profundos que abran los partidos políticos a la sociedad definitivamente.
Claro que, como contrapartida necesaria, la propia sociedad también deberá prepararse para estar a la altura de semejante desafío, tanto en lo individual como en lo colectivo. Esto, entre otras cosas, significará que los ciudadanos deberán involucrarse de otro modo en la vida pública, y dejar de comportarse, como en muchísimos casos, a la manera de simples repetidoras de lo dicho por medios masivos de comunicación.
“Esto o lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie”, advertía Juan Perón hace más de 30 años.
Imaginemos después de todos los avatares por los que hemos atravesado desde entonces, si esa frase no tiene más vigencia que nunca. Sólo deberán quedar excluidos aquellos sectores manifiestamente antidemocráticos que sueñan con retornos, en principio imposibles, pero a los que siempre debemos estar atentos.
Para quienes desde el peronismo de la ciudad venimos luchando por una democracia militante, el anuncio presidencial nos ratifica en nuestras convicciones y en los pasos que hemos venido dando desde antes. Especialmente desde la finalización del acto eleccionario del 28J, cuando reclamamos avanzar hacia un sistema de elecciones internas abiertas, para elegir a nuestros futuros candidatos.
Conocidos los resultados, que a las claras fueron la expresión libre y soberana de quienes votaron y nos ubicaron en un cómodo -o mejor dicho, en un incómodo- cuarto puesto, no nos quedaron dudas acerca de que los mecanismos cupulares para elegir candidatos deben dejar paso a nuevas formas de participación popular. Hablo de alternativas capaces de reconstruir una relación política virtuosa entre los ciudadanos y sus representantes.
Tenemos en claro, sin embargo, que este sistema no es una solución mágica a todos los temas pendientes que como partido debemos abordar; y resolver. Y que la reforma política que remarca la presidente Cristina Fernández de Kirchner es mucho más amplia y abarcadora, y su concreción demandará una serie de pasos políticos y legislativos en base a consensos todavía a construir.
De todas formas, lo importante es que ya estamos en marcha, que todos los peronistas porteños estamos llamados a ser protagonistas en el camino que deberemos transitar en esta nueva etapa de participación que se abre en el país. Tenemos por delante en el distrito ganar una renovada legitimación popular en la construcción de un genuino poder político y social, capaz de encontrar y dar las respuestas que nuestra sociedad reclama.












