3/07/2009

Algo más sobre el 28J

Lamentablemente, desoyeron la propuesta de muchos compañeros representativos de distintas expresiones del peronismo de la Ciudad en el sentido de llevar a un candidato surgido de nuestras propias filas,  para las elecciones legislativas del 28 de junio.

El candidato posible prefirió actuar como gélido jefe de campaña de una lista encabezada por un banquero sin raíces en nuestra historia. Los resultados están a la vista. Perdimos casi la mitad de los votos respecto de la elección de legisladores nacionales de 2005, cuando alcanzamos más del 20% de los votos.

El peronismo de la Ciudad de Buenos Aires, tiene una larga y gloriosa historia militante, tanto en el terreno social, como en el cultural, el sindical y el intelectual. Los duros avatares por los que atravesó el país, hicieron que muchos de nuestros mejores hombres y mujeres perdieran la libertad, que otros se vieran obligados a tomar el camino del exilio, y  que miles pagaran con la propia vida su compromiso político.

Sería faltarle el respeto a la memoria de todos ellos desvalorizar,  ocultar, o ningunear a los dirigentes y militantes de este esquivo distrito que hoy siguen orgullosamente reivindicándose peronistas. Y muy especialmente a los herederos de nuestras banderas, a los jóvenes que diariamente con su militancia renovada recuperan los ideales guardados en la memoria colectiva del pueblo.

Por eso, se hace necesario, cuanto antes, promover y realizar un intenso y masivo proceso de discusión y debate, que nos lleve a transitar por nuevos caminos  de democracia interna, y a realizar elecciones para designar a nuestros candidatos a cargos electivos, abriendo nuestras filas a la participación de fuerzas con las que compartamos objetivos y sueños comunes, por encima de diferencias circunstanciales.

Pero, para no volver a fracasar,  lo primero que debemos aprender es a respetar el enorme potencial de los compañeros de cada barrio de la Ciudad, que trabajan y militan diariamente, y que le quitan tiempo al descanso para entregarlo solidariamente allí, donde las necesidades de muchos nos hacen recordar la lucha que debemos dar por sus derechos como reclamaba Evita.

En las barriadas humildes, en las casas tomadas, en las villas de esta urbe majestuosa e imponente hay miles de mujeres, hombres y niños que viven en inaceptables condiciones de indignidad. El peronismo dejaría de tener razón de ser si renunciara resignadamente a luchar por la justicia social y la felicidad del pueblo.

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